Bunker tour: Descenso en el inframundo de Hamburgo

El inframundo de Hamburgo comienza directamente en la estación principal: allí, en Steintorwall, se encuentra el búnker subterráneo más grande de la ciudad hanseática. La instalación, que se extiende sobre tres pisos y tiene una profundidad de poco menos de 13 metros, fue construida durante la Segunda Guerra Mundial en los años 1941-1944, y tenía por objeto proteger tanto a la población civil de Hamburgo como a los que pasaban por allí. La instalación fue diseñada para poco menos de 2.500 personas, pero durante los bombardeos aéreos hasta 6.000 personas que buscaban protección permanecieron allí. Las personas fueron protegidas de las bombas por muros de hasta 3,75 metros de espesor y un profundo pozo les proporcionó agua desde una profundidad de 160 metros.

Conversión en búnker nuclear

Después de la guerra, el búnker fue inicialmente olvidado. Pero con la Guerra Fría, sin embargo, hubo una vez más una necesidad de refugio – esta vez como un búnker nuclear. A partir de 1965, la planta fue reconstruida y equipada con modernos sistemas de filtración y alimentación. Desde 1969, el búnker ha proporcionado refugios para 2.700 personas. La instalación incluye 900 sofás y 1.800 asientos, cada uno de los cuales está equipado con cinturones para prevenir lesiones en caso de choques. Aún hoy en día, el búnker subterráneo sigue siendo designado como refugio para el socorro en casos de desastre. Hoy, como en el pasado, la entrada está situada directamente en el muro de piedra.

De gira por el interior del búnker

Los visitantes pueden visitar el búnker en tours especiales de la asociación Hamburg Unterwelten. Las visitas guiadas se realizan dos veces al mes y tienen una duración aproximada de 100 minutos (admisión: adultos, 8 euros reducidos 6 euros). La inscripción es obligatoria y sólo es posible a través de la página web de la asociación.

Además de los tours del búnker subterráneo en Steintorwall, la asociación también ofrece visitas guiadas de monumentos subterráneos en la ciudad hanseática, incluyendo el túnel de mariscos en Altona y un antiguo búnker submarino en Wedel. Otro búnker subterráneo en Hachmannplatz, también en las inmediaciones de la estación principal, ofrece en teoría espacio para unas 1.500 personas, pero no está abierto al público.

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